Ayer el Ministro Blanco informaba de lo que ya muchos sabíamos. Que una buena parte de las obras públicas ejecutadas en los últimos años no tienen justificación ni técnica ni económica.
El mito de las infraestructuras, en las que nos hemos gastado una buena parte de los fondos europeos, era otra burbuja más. Lo realmente preocupante es que esa declaración no es más que el preludio del cierre de decenas de líneas férreas deficitarias. Mientras tanto sospechosos países socialdemócratas como Finlandia no solo hicieron los deberes sino que además los sabios del foro de Davos le dan sobresaliente en cuentas públicas.
